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Relacionarnos Con La Ansiedad.

“Ansiedad” es una palabra que utilizamos con frecuencia y con la que cada vez estamos más familiarizados. Muchas veces las personas vienen a consulta y sienten que explican lo que les pasa porque dicen “tengo ansiedad”. Aunque es un primer paso muy importante el reconocer que, más allá de los síntomas físicos, lo que tengo es ansiedad, quedarse sólo con esa etiqueta no ayuda a comprender qué es lo que está ocurriendo. Si siento que tenga ansiedad, necesito preguntarme: ¿qué es lo que me produce ansiedad?

 

RECONOCER LA ANSIEDAD

La ansiedad es un estado interno que tiene muchos y muy diferentes reflejos.  A nivel físico puede mostrarse como tensión muscular, temblores, cefaleas, sensación de entumecimiento u hormigueo, palpitaciones, taquicardias, sudoración, sequedad en la boca, mareos, náuseas, sensación de ahogo o de atragantamiento, problemas digestivos, sexuales, ….Además de esta muestra más física, también hay señales ansiosas psicológicas, conductuales y sociales: irritabilidad, inseguridad, dificultad para concentrarse, para recordar, miedo a perder el control e incluso a volverse loco y/o morir, impulsividad, inhibición o bloqueo psicomotor, obsesiones y compulsiones, estar con gente y estar ensimismado, o hablar sin parar, aislamiento….

Son señales intensas que no siempre son fáciles de conectar con algo interno. A veces uno está tranquilo y de pronto lo siguiente que nota es ya la ansiedad, sin sentir que haya ocurrido nada entre medias. Muchas veces, tras llevar tiempo sintiendo por ejemplo, mucha tensión abdominal, con dolores y problemas digestivos, un médico le dice a la persona que lo que tiene es ansiedad. Esto ya es un choque para la persona, porque de entrada lo que pensaba que tenía era algo estrictamente físico, y en cambio le vienen a decir que ese síntoma es efecto de algo emocional. Si esa persona no lo asocia con nada que le esté alterando, lo tomará sin más y dirá: “tengo ansiedad”. “Todo está bien, pero tengo ansiedad”. Como si el problema fuera la ansiedad en sí.

 

MIRAR MÁS ALLÁ DE LA ANSIEDAD

Sin embargo, la ansiedad no es una causa, sino que es efecto de algo. Es decir, si tengo dolor abdominal por ansiedad es que mi ansiedad se manifiesta de esa manera, pero para que llegue a darse, ha tenido que producirse algo que me haya provocado esa ansiedad. Si siento que tengo ansiedad lo mismo que si tengo miopía, es decir, si me quedo con una idea de la ansiedad como algo que me ocurre sin más, me pierdo toda la información que la ansiedad puede darme para avanzar y mejorar en mi salud mental.

Lo mismo que las manifestaciones de la ansiedad son múltiples, son muchas las cosas que pueden causar ansiedad y para cada persona tendrá un motivo particular. Alguien puede sentir ansiedad porque siente que no controla una situación, o porque se siente en peligro cuando está con gente y siente que pueden juzgarle negativamente, o porque tiene un nivel de exigencia muy alto que le tensa mucho cuando está haciendo algo, …. Por tanto, cada persona tendrá que ir definiendo  QUÉ ES LO QUE ME PRODUCE ANSIEDAD.

 

CÓMO COMBATIRLA

Si yo voy poniendo palabras a lo que me causa ansiedad es más fácil que pueda ir encontrando maneras de afrontarla. Por ejemplo, si lo que me causa ansiedad es el no controlar una situación (pongamos que estoy en una relación donde la otra persona no tiene claro si quiere estar conmigo y me va dando señales ambiguas continuamente), puedo reconocer el sufrimiento que esto me causa y ver si a mí me compensa estar en una relación así, o puedo pedir directamente a la persona que me diga qué es lo que quiere, o puedo trabajar conmigo para sostener la ambigüedad del momento y que no me suponga tanto malestar.

Una vez que voy entendiendo qué me pasa es más fácil aplicar todas las técnicas de relajación y de respiración que normalmente se recomiendan en casos de ansiedad. Es decir, si yo no sé qué me pasa y pienso que tengo taquicardias porque me estoy enfermando gravemente, será más complicado que me ponga a respirar y me relaje. Sin embargo, si sé que es miedo a lo que pueda pasar en el futuro, y puedo acompañarme en ese miedo, y reconocer que estoy asustada pero que nadie puede saber lo que ocurrirá en el futuro y que sólo puedo cuidarme en el presente, quizá entonces sí puedo sentarme, tratar de respirar y concentrarme en las sensaciones del cuerpo para relajarme.

Pero además de relajarme y respirar, tendré que ir viendo cómo es que me preocupa tanto el futuro, cómo es que tengo esa falta de confianza en mí y en lo que me trae la vida. Puedo investigar si eso tiene que ver con que no estoy bien con lo que tengo en mi presente y entonces dedicarme a cambiar esto o si tiene que ver con experiencias que viví y que me han dejado muy asustado y que necesito elaborar e integrar. Es decir, no voy a trabajar sólo con la manifestación externa (tratar de cambiar la manifestación de la ansiedad) sino que trataré de ir a las razones internas y producir algún cambio allí.

Por tanto,  podré afrontar la ansiedad cuanto más entienda de dónde viene y pueda focalizar en qué herramientas necesito para sentirme más segura. Tendré no sólo las herramientas que se usan para la ansiedad en general, sino que podré ir creando mi propia caja donde ponga las que me vienen bien a mí, las que se aplican además en mi caso concreto.

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