Conexión entre mente y cuerpo III: ¿Qué son las emociones y los sentimientos?
7 mayo, 2018
Conexión entre mente y cuerpo IV: ¿Cómo reacciona nuestro cuerpo ante el estrés?
5 junio, 2018

Reacciones adversas a medicamentos.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), una reacción adversa medicamentosa (RAM) es «cualquier reacción nociva no intencionada que aparece a dosis normalmente usadas en el ser humano para profilaxis, diagnóstico o tratamiento o para modificar funciones fisiológicas»

 

Todos los fármacos pueden producir reacciones adversas y por eso el objetivo con el que se administra el medicamento, es decir, el efecto beneficioso que se espera del mismo debe ser superior a los riesgos potenciales.

 

  • Pero, ¿por qué se producen las reacciones adversas? De forma simplificada podemos decir que cuando una persona ingiere una medicación, ésta se distribuye por todo el organismo actuando en distintos lugares, es decir, no actúan únicamente en el sitio en el que se produce el efecto beneficioso buscado, sino también a otros niveles. Por ejemplo, cuando se administra un antipsicótico que bloquea los receptores de dopamina, este efecto se produce sobre la vía mesolímbica del cerebro, consiguiendo el objetivo buscado que es combatir los síntomas psicóticos positivos. Sin embargo, inevitablemente, este efecto bloqueante de la dopamina, se va a dar simultáneamente en otras vías, como la nigroestriatal, produciendo a este nivel problemas de movimiento (como acatisia o distonía) ante la escasez de dopamina que se genera en esa zona.

 

  • Hoy en día, el desarrollo de medicamentos está basado en la búsqueda de moléculas que actúan sobre dianas específicas, pero aún no puede identificar con precisión los efectos sobre otras estructuras del organismo, lo cual da lugar a estas reacciones adversas. La farmacovigilancia es la ciencia que se encarga de realizar una búsqueda de estas reacciones adversas en la práctica clínica que permita mejorar la detección de las mismas y el conocimiento de sus mecanismos para su prevención.

 

  • Los efectos secundarios que aparecen en el prospecto de los medicamentos no son iguales en todos los casos y la información acerca de los mismos se extrae de la realización de ensayos clínicos previos a su comercialización y puede actualizarse a través de los datos que se obtienen de la experiencia clínica postcomercialización gracias a la farmacovigilancia. En el prospecto debe aparecer cualquier molestia que presenten los individuos que son estudiados durante el período de tiempo que dura el ensayo clínico. Pero esto no quiere decir que cada persona a la que se le prescriba un fármaco vaya a presentar todos los efectos adversos que aparecen en el prospecto, sino que algunas personas no experimentarán ninguno y otras personas presentaran solo algunos, los cuales pueden ser de mayor o menor gravedad.

 

  • Es importante tener en cuenta, que los productos dietéticos y de herbolarios denominados como “naturales” no son inocuos y por lo tanto también pueden producir reacciones adversas e interacciones con otros productos o fármacos. Por este motivo es imprescindible consultar con el médico sobre la conveniencia de emplearlos.

 

  • El médico que prescribe una medicación tiene la responsabilidad de informar acerca de las posibles reacciones adversas de los medicamentos, resolver las dudas que puedan surgir al respecto y  realizar un seguimiento. El paciente debe asumir el compromiso de preguntar todas las dudas e informar sobre cualquier malestar que pueda estar sintiendo mientras toma el tratamiento prescrito. Con frecuencia, los pacientes abandonan tratamientos que pueden resultar importantes para su salud porque notan molestias y no consultan con el médico para buscar una solución. Cuando se informa al médico sobre un posible efecto adverso, lo primero que debe hacer es intentar dilucidar si realmente es un efecto adverso de un medicamento o es un síntoma debido a otra causa. Por ejemplo, un efecto adverso frecuente de los antidepresivos es la disminución del apetito sexual, pero también se trata de un síntoma de un cuadro depresivo y en función de la edad y de otras dolencias físicas, además es un síntoma que puede ser secundario a otras causas, por lo que es preciso realizar una buena historia del síntoma para aclarar cuál es su origen. Una vez que se ha demostrado razonablemente que se trata de una reacción adversa medicamentosa, hay varias formas de actuar: en caso de que esta reacción esté relacionada con la dosis, puede ser de ayuda simplemente reducirla; cuando las reacciones adversas son de tipo alérgico o idiosincrático, conviene suspender el tratamiento y en caso de ser posible y necesario, sustituirlo por otro.

 

Cuando un paciente decide aceptar la recomendación médica de tomar un fármaco, ambas partes adquieren un compromiso de intercambio de información que permita un adecuado control del fármaco para garantizar la seguridad y optimizar su efecto beneficioso para la salud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*