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Desde el bebé al niño violento.Un post sobre lo que pasa en las aulas

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Mucho se ha discutido sobre el desarrollo de la personalidad en el ser humano. Desde posturas que defienden que la biología tiene todo el peso en el desarrollo, dejando a un margen el ambiente y las interacciones que establecemos con el niño; hasta los ambientalistas que delegan el peso a la educación y restan importancia a la “mochila genética” determinada desde los inicios de la gestación.

Como casi todo en la vida, en el equilibrio está la virtud, y aludiendo a que este es un tema altamente complejo (es decir, que tendríamos que detenernos en cada rasgo y en cada sujeto), actualmente se defiende una postura intermedia, en la que se asume que el ser humano es biología pero también es aprendizaje.

Bajo esta introducción intentaré una aproximación a la preocupante realidad de la violencia en las aulas. El lector se habrá percatado de que no uso el término “bulling”, no por no estar de acuerdo con que en muchos casos se vive tal situación, sino porque la mirada la pondremos en que antes del bulling, durante y después lo que se respira en muchas aulas de muchos centros educativos es la violencia.

Aportaré una de las muchas definiciones del término violencia: “es un tipo de interacción entre sujetos que de forma deliberada, aprendida o imitada provocan daño o sentimiento grave y que afecta a las posibilidades presentes o futuras de ese individuo o esa colectividad”. Esta definición me hace pensar en que cuando nos atacan, como animales que somos, tenemos dos posibilidades, contraatacar o huir. Es en nuestra “mochila genética” en la que encontramos que todos venimos con según que carga de violencia, porque la lucha (la violencia, la agresividad) y  la huida nos han salvado en nuestra historia filogenética, y como recursos de supervivencia se mantienen en nuestros genes. Creo que en la definición esta es la parte de “interacción de forma deliberada”; pero el punto de interés  en del bebé al niño es esa parte aprendida o imitada.

girl-504635_640Decía antes que los animales cuando se encuentran ante un conflicto responden de dos posibles modos: atacar o huir. El ser humano tiene una tercera vía de resolución: PENSAR. Esto no quiere decir que en determinadas situaciones no se haga necesario escapar, por supuesto que uno no se puede poner a pensar cuando le quieren agredir ( y deberá ponerse a salvo ); pero lo que quiero transmitir es que muchas veces se puede pensar antes de actuar.

“Pensar antes de actuar” algo que brilla por su ausencia en nuestra sociedad. La impulsividad está a la orden del día (y la violencia también), por lo que el bebé y el niño respiran violencia.

¿Qué aprenden los niños de nuestra sociedad para que haya tanta y cada vez más violencia en las aulas? He pensado en tres grandes por qués derivados de modelos de comportamiento muy actuales:

  • Porque yo soy el primero: Yo, después yo y por último yo. Si, así es… vamos por el mundo (hablo de la sociedad) pensando que nosotros estamos por encima de las necesidades de los demás. Esto quiere decir que los otros están a mi servicio. Muchas personas exigen que sean tratados así y miran a los demás por encima del hombro.
  • Porque yo soy el mejor: Soy el que, vuelvo a usar la palabra, exige por tanto que le traten como tal. Nadie puede decirme que he hecho algo mal, mirarme o discutirme y ni mucho menos corregirme.
  • Porque sí: A mí nadie me dice que no, las normas no van conmigo por lo tanto si hago o no hago algo, la única explicación es porque tenga o no tenga ganas.

Hay muchos de nosotros que ejercemos este comportamiento sin darnos cuenta, cuando cogemos el coche (porque yo soy el primero), cuando alguien comete un error (porque yo soy el mejor), cuando tiramos un papel al suelo (porque sí, as normas no van conmigo). Tener en cuenta a los demás y dejar a un lado el “porque yo lo valgo” es una de las excelentes maneras de poder pensar en que los demás también tienen derechos y son como yo.

¿Por qué los niños insultan a otros niños?, ¿por qué los niños pegan a otros niños?, ¿Por qué los niños se ríen de otro niño hasta hacerle llorar?  Porque se creen los primeros, se creen los mejores y porque sí. Seguro que hay más razones (violencia en el hogar, por ejemplo), pero desde luego muchos se han creído que están por encima del bien y del mal.

No pretendo sacar conclusiones cerradas, más bien todo lo contrario, abrir la mente a un debate ¿Qué pensáis vosotros?

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