Claudia Vicario Tomaselli

PSICÓLOGA: Especialista en Transtornos en Niños y Adolescentes, Psicología Clínica y Gestalt


Mi experiencia personal me ha permitido descubrir que en todas las personas que acuden a consulta hay una parte “saludable” que busca no conformarse con lo que hay y que quiere dejar de vivir guiada por la otra parte más “patológica o enferma”. Dando cada vez más voz a la parte saludable, no encasillando a la persona como alguien que sólo está mal, y ofreciendo espacios de expresión y experimentación, la persona va desarrollando nuevos recursos y va tomando la fortaleza que necesita para abandonar sus viejos patrones y vivir nuevas experiencias.
Porque quien mira hacia fuera, sueña y quien mira hacia dentro, despierta.


La terapia ofrece una nueva mirada en la que la persona no se siente vista como un trastorno sino como alguien que está lidiando con una necesidad de aceptación, de cambio y de crecimiento. Esta mirada es la que permite que la persona se sienta con capacidad para ir profundizando y conociendo más su malestar y poder entender qué le llevó a él y cómo puede ir abandonándolo.

Como terapeuta busco ofrecer esta mirada de confianza en los recursos de la persona que consulta y ayudar con mi experiencia y conocimiento técnico a que pueda ponerlos en marcha.

Mi vocación desde que empecé Psicología fue conocer cómo funciona la mente humana.


No buscaba tanto conocer los trastornos, “la locura”, sino más bien una comprensión global del funcionamiento de la gente y de mí misma: la psicología de la vida cotidiana. Por eso, el hilo conductor siempre fue aprender aquello que me sirviera, que pudiera aplicar, que me ayudara a mí misma a vivir mejor y desde ahí, desde la certeza de lo comprobado, poder transmitirlo o ayudar a otros a sentirlo.

Desde este enfoque y tras terminar la carrera, que en muchos aspectos se me hizo insuficiente, comencé la formación en Terapia Gestalt. Se trata de un enfoque humanista que más allá de los síntomas, busca ofrecer a la persona un desarrollo más completo de sí misma, trabajando el contacto con su aquí y ahora, desde una integración de los pensamientos, las emociones y las sensaciones. La idea de la Terapia Gestalt es que si estás más presente, con atención en lo que vives, esto amplía enormemente la comprensión de tu vivencia.


De esta manera se puede conocer nuestra manera habitual de funcionar, cuáles son nuestros recursos, cuáles nuestros puntos flacos y cultivar y ampliar nuevos registros de actuación. Para llevar a cabo esto, la base más esencial es ir aceptando cómo somos, darnos a nosotros mismos el apoyo que solemos buscar fuera y así tener más firmeza y confianza para poder relacionarnos con los demás y con el mundo.

Al mismo tiempo y llevada por la necesidad de conocer más a fondo las circunstancias y las experiencias de las personas que viven con dificultades psicológicas más extremas, realicé la especialidad de Psicología Clínica en el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, durante 4 años. Esta experiencia me permitió conocer más el gran sufrimiento que hay detrás de los trastornos más severos y también ver la gran variedad de distorsiones que pueden darse en los procesos psicológicos.


Esta vivencia también implicó reconocer que son muy distintos los tiempos y las posibilidades de crecimiento según las circunstancias de cada persona y que es importante que haya una red de apoyo sanitario público para los casos más graves, donde no basta con una consulta individual periódica para que la persona pueda mejorar. Confiar en el trabajo personal con expectativas más adaptadas fue todo un proceso para mí: aprender a ver el crecimiento también en pasos más pequeños, en poder reconocer que cada persona tiene su propia medida y que es importante valorar cada avance. Ese reconocimiento lo veía en los pacientes y me enseñaron a verlo.

Además, con el tiempo fue creciendo en mí el deseo de especializarme en la infancia y la adolescencia. Por un lado, conocer la biografía de las personas que venían a consulta, me llevó a reconocer la verdad de que la salud mental se va gestando desde que nacemos y que cuanto antes se aborden las dificultades más útil será nuestra ayuda para el desarrollo futuro de la persona.


Escuchaba atentamente las dificultades que las familias de hoy en día tienen que afrontar en la relación con sus hijos: cómo la vida va cambiando cada vez más rápido y las circunstancias que vivieron los padres son muy distintas a las de sus hijos; cómo la pareja no tiene ya la seguridad de antes y aparecen conflictos para los que a veces no estamos preparados y la necesidad de un buen vínculo en la pareja para poder educar y acompañar a los hijos. Entendí la importancia de la familia como el primer contexto en el que el niño empieza a relacionarse y la necesidad de mirar a toda la familia para poder ayudar a los más pequeños.

Por otro lado, recordar mi propia vivencia, los obstáculos que atravesé y la dificultad que sentí a veces en poner en orden las vivencias y comprender qué me estaba pasando, me sirve todavía hoy como motivación para poder ofrecer lo que me hubiera gustado recibir y que años más tarde encontré a través de mi formación profesional. Y todavía hoy sigo encontrando…
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