Los mandatos familiares pueden dejarnos congelados en la infancia
7 octubre, 2016

Estudiantes: curso nuevo, vida nueva.

Sé que estamos en octubre y que al “cole” se vuelve a mediados de septiembre. Pero precisamente por las largas vacaciones, podemos decir que nuestra cabeza no vuelve hasta octubre.
“Estamos pero no estamos”. Es lo que los psicólogos llamamos el periodo de adaptación. Es importante que entendamos esto y que nos demos tiempo para ir “aterrizando”, pero después… después toca PONERSE LAS PILAS QUE CARGAMOS EN LAS VACACIONES.

En octubre, la mayoría de nosotros ya se ha adaptado a las rutinas, los madrugones y el ritmo de trabajo. Sin embargo, hay cosas que hacemos que nos siguen disgustando, proporcionando resultados no deseados y haciéndonos sentir atascados. Este post trata de ayudar al lector a retomar el “nuevo curso con nuevos recursos”.

Al igual que al comenzar un nuevo año nos hacemos propósitos que intentamos, no siempre con éxito cumplir, es fundamental que en el nuevo curso planteemos nuevos objetivos que marquen rumbos y avances.

Quiero proponer al lector un ejercicio como primer paescubriremoso de un objetivo no tan inalcanzable: MEJORAR Y SENTIRSE BIEN.

En este pequeño rato ds un análisis para aprovechar nuestras cualidades y activar todo nuestro potencial.

1º Vamos a coger una hoja en la que vamos a anotar una actividad que sepamos que se nos da bien. No tiene por qué ser algo escolar o académico, puede ser perfectamente un deporte o una afición.

2º Luego pensemos por qué se nos da bien, y vamos a poner 5 cualidades que tenemos que hacen que “eso” se nos dé bien. Por ejemplo “se me da bien tocar el piano porque le dedico diariamente 5 horas, por lo que soy constante”, “se me da bien el fútbol porque estoy concentrado en los partidos, por lo que soy capaz de mantener la concentración”.

3º Cuando tengamos las cinco cualidades vamos a hacernos la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si todo lo que hago en esa actividad que se me da tan bien, también lo hiciera en lo académico?

4º La contestación más frecuente es: SE ME DARÍA MUCHO MEJOR ESTUDIAR Y TENDRÍA MEJORES RESULTADOS. Esto tiene un impacto inmediato en nuestra autoestima y estado de ánimo.
Este sencillo ejercicio sirve para darnos cuenta que en muchas ocasiones somos: constantes, organizados, estamos motivados… pero que dependiendo de cómo nos sentimos con esa actividad se nos da bien o no.
Empezar el curso con nuevos recursos es una forma de decir que los recursos ya los tenéis, solo que hay ponerlos en el ámbito del estudio. Lo que en realidad sería poner los recursos al servicio del nuevo curso.
La perseverancia, la tolerancia a la frustración, la organización, la concentración… son cualidades que ponemos en muchas actividades sin darnos cuenta.
Es injusto decir que alguien es un vago.
En realidad, tenemos que poder entender que muchas veces depende y está en función de la actividad. Sucede a veces que nos creemos que somos incapaces, desordenados o que algo no lo vamos a lograr por mucho que nos empeñemos.
Ese mensaje que hemos interiorizado es una trampa que nos hace creer que no podemos hacer nada para cambiar porque TOTAL, YO NACÍ ASÍ.
Escuché en una ocasión una anécdota de un profesor de matemáticas que daba clase a un grupo de 6º de Educación Primaria. Este profesor tenía un alumno que siempre suspendía sus exámenes. El chico en este caso estudiaba, preguntaba en clase y parecía que entendía los conceptos. Sin embargo, llegaba al examen y suspendía. Este chico, al que vamos a llamar Ricardo, decía cosas como: “siempre he suspendido matemáticas, así que siempre las suspenderé”.

En ese momento, el profesor pensó que podría ayudarle de manera inusual. En el siguiente examen de matemáticas Ricardo recibió la puntuación de 5. Ricardo había aprobado, su profesor había subido algunos puntos la calificación de sus ejercicios pero él no lo sabía.
Ricardo estaba entusiasmado. Fue como una dosis enorme de fuerza: “el primer examen que apruebo de matemáticas”, “por fin lo he conseguido”. Se sentía poderoso, lleno de optimismo y comenzó a hablar de él de manera distinta, a mirarse de manera diferente: PUEDO APROBAR MATEMÁTICAS.

¿ Sabéis que sucedió en el siguiente examen? Ricardo aprobó con un 6. Lo mejor de todo es que el profesor de Ricardo no le ayudó en absoluto. Había aprobado él solo.
El profesor de Ricardo nunca más volvió a aprobarle un examen porque no hizo falta. La única diferencia que hubo fue: QUE RICARDO SE LO HABÍA CREÍDO.
Esta anécdota es real y ayuda a entender como nos creemos mensajes que nos ponen piedras en el camino.
En los resultados académicos influyen enormemente estos factores y mensajes que recibimos de fuera y acabamos por creerlos.
Este nuevo curso es el comienzo para confiar en vosotros mismos y convenceros de que los resultados que no os gustan los podréis cambiar. Así que ánimo estudiantes y a por el nuevo curso.
Seguiremos aprendiendo a aprender a sentirnos bien.

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