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El desarrollo de la autoestima en el niño: Sentirse valioso

Retomamos el tema de la autoestima en los niños, para centrarnos hoy en la segunda necesidad esencial que el niño tiene: sentirse valioso. Hasta ahora hemos desarrollado cómo ir cultivando la sensación de sentirse amado y respetado en su propia individualidad, que el niño esté en paz con quien es. Hoy lo que veremos es la importancia de que además el niño sienta que puede manejarse a sí mismo y al mundo de manera adecuada y que tiene cosas que pude ofrecer a los demás. Es decir que puede funcionar bien en relación con el mundo y que tiene algo valioso que intercambiar con él.

 

EL NIÑO VE SU VALOR A TRAVÉS DE SUS EXPERIENCIAS

A medida que el niño va creciendo, especialmente a partir de la entrada en el colegio donde empieza a interaccionar con muchos compañeros en muchas tareas diferentes, irá teniendo distintas experiencias sobre su propia capacidad. De pronto el mundo se multiplica y hace manualidades, empieza a estudiar las letras, los números, jugar al futbol, hacer amigos,…y en cada área el niño irá viendo cuál es el resultado que consigue.

 

Entonces, una de las maneras de ir descubriendo su valía será ir teniendo experiencias vitales que le reafirme. No  que le digan que haca bien algo, sino tener la propia experiencia de hacerlo y comprobar que es capaz de hacerlo. Cuantas más experiencias variadas tenga, más amplia será la autoestima ya que el niño se sentirá válido en muchas áreas diferentes. Y por eso también es importante que busquemos actividades que se le den bien, que le dejemos tiempo para hacer cosas que disfruta y donde siente que es bueno. Todos nos frustraríamos si continuamente hiciéramos cosas donde nos sentimos torpes, ¿verdad?

 

LA IMPORTANCIA DE DEVOLVER IMÁGENES REALISTAS

Así que la niña está en el cole y por ejemplo ve que una amiga suya es muy buena con lo físico. Corre rápido, tiene buenos reflejos en el deporte, tiene muy buena coordinación…y se mira a sí misma y en cambio ve que es más lenta, le cuesta recuperar el balón, no tiene los reflejos de su amiga…Como hemos recalcado ya en un post anterior, además de tener una imagen buena de sí misma, es muy importante para esta niña tener una imagen realista de sí. Haciéndoles creer a los niños que son los mejores, que si algo no les sale bien será culpa de los otros, que cualquier cosa que hacen es maravillosa y genial, …no les estamos haciendo un gran favor.

Siempre, además de la opinión de los padres, el niño va a recibir muchas otras opiniones de fuera, además de que él mismo va a ir notando cómo es lo que él hace en relación a lo que hacen otros. Si le hemos hecho creer que es un pintor maravilloso y luego fuera nadie reacciona especialmente a su arte, le va a costar mucho más integrarlo que si simplemente los padres han valorado su ilusión por dibujar, la combinación de colores, la originalidad que tiene, sin tener que ponerle como el mejor de todos.

Todos y especialmente los niños, somos muy sensibles a la honestidad con la que se nos dice algo. Por ejemplo, si alguien a cualquier cosa que hacemos nos dice: “muy bien, muy bien”, empezaremos a desconfiar de su criterio. Preferimos recibir un comentario que sentimos que es real a un comentario dicho sólo por agradar.  Por ello es importante que cuando queramos reconocer algo de valioso en el niño busquemos qué cosas valoramos realmente de él. Siguiendo con el ejemplo del dibujo, qué me parece atractivo de ese dibujo, qué es lo que valoro de lo que el niño ha hecho: ¿su iniciativa, su claridad, el que exprese algo de sí mismo, los colores, las formas….?  Así nuestro comentario hacia el niño tendrá matices que él empezará a reconocer, a fijarse, a ver detalles de sí mismo que nosotros le estamos enseñando a ver.

 

SIEMPRE HAY ALGO QUE VALORAR…. INCLUSO LOS DEFECTOS

“¿Y entonces? ¿Si mi hijo realmente es muy torpe con la escritura, si no se me ocurre nada que rescatar bueno de eso?”- Bueno, primero tendríamos que pararnos en ese NADA. Es difícil que no haya algo que se pueda valorar: el esfuerzo, la paciencia, el volver a intentarlo, el avance comparado con semanas anteriores,… Así que si nos cuesta encontrar cosas para valorar, también como padres tendremos que pararnos a pensar qué nos ocurre, cómo es que no logramos encontrar algo valioso.

Además, en este camino de cultivar la autoestima en el niño, tendremos que mirar cuál es nuestra reacción ante esa “torpeza” del niño. A los peques les pesa más cómo reaccionan los demás ante lo que hacen que lo que hacen en sí. Si como madre, pongo el grito en el cielo  por lo mal que escribe, esto le afectará mucho más que si acepto esa dificultad y la tolero o incluso la valoro como una cualidad suya personal. ¿Quién no tiene alguna torpeza en su propia maleta?

 

Recopilando lo dicho hasta ahora, el niño no puede conocerse a sí mismo directamente, sino que irá descubriéndose a través de los reflejos que los demás le dan de sí mismo. Por eso es tan importante que le reflejemos imágenes buenas y realistas. Si le damos imágenes buenas el niño se sentirá contento de ser quién es, sentirá que es alguien válido; y si son realistas podrá mantener esa imagen en el mundo, podrá ver que realmente esa imagen es algo que le describe y que los demás también ven. Y podrá aprender que una imagen buena no implica ser perfecto, sino quererse también en lo que menos nos gusta.

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