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El desarrollo de la autoestima en el niño: Sentirse Amado. Parte 1

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Seguro que existen tantas definiciones de la felicidad como personas hay en el mundo, sin embargo, de todas las que he oído, la que más me convence es aquella que dice que ser feliz es estar satisfecho con uno mismo. Y esto es precisamente lo que vamos a ver en los próximos artículos: ¿cómo conseguir que nuestros niños estén satisfechos consigo mismos?

Llegamos al mundo como uno de los seres más frágiles y con más tiempo de desarrollo por delante antes de poder valernos por nosotros mismos. En este tiempo de maduración tenemos que integrar todas las sensaciones que recibimos de nuestro cuerpo, de nuestro entorno, manejar las emociones que nos ocurren y que recibimos e incorporar un lenguaje para poder movernos en el mundo simbólico complejo al que hemos llegado. Para que todo esto pueda desarrollarse de una manera satisfactoria, el niño necesitará desarrollar una buena relación consigo mismo, necesitará lograr un buen nivel de autoestima. ¿Qué cómo se logra esto? Apoyando y cubriendo las dos necesidades primordiales del niño: sentirse amado y sentirse valioso.

Sentirse amado y la autoestima en el niño

“Ah bueno, ¡esta es fácil!- pensaréis muchos- ¿quién no quiere a sus hijos? “. Es importante resaltar aquí que la necesidad no es que los padres quieran a sus hijos (algo necesario evidentemente), sino que los hijos SIENTAN que esto es así. Muchos, aunque no ponen en duda que sus padres les quisieron  (o sí), quizá tienen también la sensación de que ese amor no les ayudó en algunos aspectos: quizá la manera de quererme y protegerme de mi madre me hizo sentir insegura y con miedos excesivos en el mundo, o el autoritarismo de mi padre, que quería ayudarme a ser una persona fuerte, me volvió rabioso e incapaz de reconocer una autoridad externa.

Aunque la mayoría de nosotros amamos a nuestros hijos, ocurren millones de cosas en el día a día que interfieren en cómo transmitimos ese  amor a los niños.

Encuentros de calidad con nuestros hijos para fortalecer la autoestima en el niñoAutoestimaalta niña

Da igual la edad en la que se encuentre el niño, lo que nunca cambiar es que lo que más le transmite el amor de los cuidadores es la calidad del tiempo que pasan juntos. Que estemos mirando un dibujo pensando en lo tarde que es y en cómo vamos a poder aparcar el coche no tiene nada que ver a que podamos estar jugando con el niño en un espacio de encuentro nuestro y que podamos preguntarle por su dibujo y escuchar lo que nos cuenta sobre él. Claro que cada día ofrece posibilidades distintas de encuentros, pero cuantos más sean los momentos en los que podamos ofrecerles toda nuestra presencia y  atención, más experimentarán la sensación de sentirse queridos  y de confiar en que son importantes para nosotros.

 

Sentirse apreciado

Cuando el niño nace no tiene establecida una idea de sí ni del mundo. Según las experiencias y los mensajes  que vaya recibiendo irá formando estas ideas. Una parte importante de estos mensajes tiene que ver con el concepto que las figuras de referencia le dan de sí mismo, tanto con el lenguaje verbal como no verbal. Por ejemplo, cuando es bebé, recibe estos mensajes principalmente a través del tacto: cómo se le acaricia, cómo se le coge, cómo se le baña y a través de la mirada: si hay alguien ahí para recibir sus ojos, su presencia y poder así sentirse visto. Si logramos establecer el contacto con el bebé desde un lugar de cuidado y amor en las tareas que le dedicamos, él recibe el mensaje de que es alguien importante, de que sus necesidades son tenidas en cuenta y de que tiene un sitio en el mundo para él.

Cuando ya es algo más grande, estos mensajes se multiplican incorporando también todo el universo del lenguaje.  Empezamos a describir cómo es él,  a tener expectativas sobre lo que puede o no hacer, a ponerle palabras a sus emociones…Establecer un contacto estrecho entre lo que hace y lo que describimos, da continuidad a esta sensación de ser respetado en su individualidad, de ser querido tal cual es, tanto en las cosas positivas como en las negativas. Esto suele costarnos principalmente porque añadimos juicios o expectativas a las conductas que vemos en nuestros niños.

 

Expectativas realistas

Para ayudarle a tener una imagen positiva de sí mismo y favorecer así su autoestima es importante tener expectativas realistas. Por un lado, nos vendría bien conocer qué se puede esperar en cada edad de nuestro hijo pero además de eso, necesitamos conocer su individualidad, seguir cuál ha sido su desarrollo hasta ahora y desde ahí reconocer si lo que le pedimos es algo abarcable para él o si necesita incorporar pasos previos antes de poder llegar hasta ese punto.

Muchas veces las expectativas se basan más en nuestra propia experiencia de niños o lo que nos pasó con su hermano mayor o lo que oímos decir a otra madre. Ajustar las expectativas a cada caso, le hará sentir al niño respetado y aceptado en sus características particulares.

Continuará…

 

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