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Conexiones entre mente y cuerpo II: Fundamentos anatómicos y biológicos.

Al hilo de lo desarrollado en el anterior post de conexiones entre mente y cuerpo, vamos a intentar explicar cómo se relaciona nuestra mente, es decir, la parte funcional o funcionamiento de nuestro cerebro (una parte de nuestra anatomía), con nuestro cuerpo (el resto de nuestra anatomía) de una manera lo más simplificada y sencilla posible, a pesar de la complejidad de nuestra biología.
Nuestro Sistema Nervioso lo integran, anatómicamente, el Sistema Nervioso Central (SNC) constituido por el cerebro, el tronco del encéfalo, el cerebelo, y la médula espinal; y el Sistema Nervioso Periférico (SNP) conformado por los nervios que salen del Sistema Nervioso Central, y que lo conectan con los órganos y distintos miembros de nuestro cuerpo.
Dentro de lo que denominamos sistema nervioso periférico, existe un sistema nervioso con el que nos manejamos de una manera “voluntaria” (nos damos cuenta de ello), el Sistema Nervioso somático, y otro que denominamos “Sistema Nervioso vegetativo, involuntario o autonómico”, que controla las acciones de las que no nos tenemos porqué dar cuenta.
El Sistema Nervioso Somático (SNS) o voluntario conecta los receptores sensitivos de los órganos sensoriales (órganos que se encargan de recoger la información de la realidad a través de nuestros sentidos), con el Sistema Nervioso Central, y éste con los músculos esqueléticos. Los músculos esqueléticos los podremos mover consciente o voluntariamente, ya que nuestro cerebro (en particular la corteza cerebral), habrá procesado o recolectado, toda esa información procedente de nuestros sentidos, y podrá así responder a los cambios externos. Es decir, que esta parte de nuestro Sistema Nervioso, se encarga de recoger y transmitir la información detectada por los sentidos al sistema Nervioso central (especialmente a la corteza cerebral, donde se hace en parte consciente toda esa información); y enviar las instrucciones que permiten el movimiento voluntario (dirigido por nuestro cerebro) de los músculos según las necesidades externas, determinando movimientos en nuestro cuerpo. Así podríamos decir que este sistema recoge y envía información, de y a, todas partes del cuerpo excepto vísceras, músculo liso y glándulas.
El Sistema Nervioso Somático cuenta con un Sistema Nervioso Somático Sensitivo (el que se encarga de recoger la información y dirigirla hacia el cerebro) y un Sistema Nervioso Somático motor (el que se encarga de hacer que los músculos se muevan de acuerdo a lo que el cerebro dictamina tras el procesamiento de la información que le llegó).
El Sistema Nervioso Autónomo (SNA) o involuntario recibe la información de las vísceras y del medio interno de nuestro organismo, para actuar sobre la musculatura lisa de órganos, glándulas y vasos sanguíneos. Así recoge la información de los cambios que se producen en nuestro organismo, y favorece un equilibrio en él. Es un sistema que funciona de una manera involuntaria, puesto que a pesar de que también dirige la información hacia nuestro Sistema Nervioso Central, no lo hace a las mismas estructuras que el Sistema Nervioso Somático (se dirige a médula espinal, tronco cerebral e hipotálamo, y a la corteza límbica), y por lo tanto se trata de información en parte no consciente (ya que la corteza cerebral puede que no se entere). Controla el ritmo cardiaco, la tensión arterial, la frecuencia respiratoria, la secreción de glándulas, o la contracción o dilatación de nuestras pupilas, entre otras cosas.
No podemos dejar de tener en cuenta a otra parte muy importante de nuestro cerebro, que es el Sistema límbico y que lo forman varias estructuras cerebrales (partes del tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo). Este sistema gestiona respuestas fisiológicas (cambios físicos en nuestro organismo) ante estímulos emocionales, es decir, podríamos decir que ante emociones que se nos despiertan por determinados estímulos, produce cambios en nuestro cuerpo. Este sistema también está relacionado con la memoria, atención, emociones, personalidad y conducta. Este sistema interacciona muy velozmente (y al parecer sin que necesiten mediar estructuras cerebrales superiores como la corteza cerebral) con el sistema endocrino y el sistema nervioso autónomo entre otros. Y todo ello sin pasar por nuestra conciencia, sin llegar a nuestra corteza cerebral.
Podríamos decir entonces que el cerebro es el director de una gran orquesta que tiene muchos componentes, las distintas partes de nuestro cuerpo (los músicos), que tocarán en función de lo que nuestros sentidos perciban, tanto de la realidad externa (lo que procesamos de fuera de nuestro cuerpo) como de la realidad interna (lo que procesamos de dentro de nuestro cuerpo), y en función de cómo el cerebro considere que haya que tocar la melodía según las interpretaciones que haga de la información que recibe.

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