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Conexiones entre mente y cuerpo I: ¿Por qué invertir en una psicoterapia?

La prevención en salud mental es oro, no sólo es prevenir lo que entendemos como “trastornos mentales”, sino que también es mejorar en salud física, como vamos a tratar de explicar a lo largo de varios post.
Cada vez se tiene más claro que las ciencias de la salud deben encargarse del ser humano de una manera global, es decir, en situación dentro de su medio ambiente. La conexión entre lo físico y lo psicológico, no es una realidad para todos los profesionales de la salud, pero cada vez parece más clara conforme también va avanzando el conocimiento. Se sabe desde la época de Galeno (médico griego del siglo I d.c.) que las emociones afectan a la salud del individuo. Sin embargo, la medicina convencional continúa ejerciendo la práctica profesional tratando la mente y el cuerpo como dos entidades totalmente separadas e independientes, aunque afortunadamente cada vez menos, y en esto que podríamos considerar como un avance, ha tenido que ver el nacimiento de la “’Psicosomática”, disciplina de encuentro entre varios profesionales de la salud.
La investigación, tanto psicológica como médica, ha puesto de manifiesto a lo largo de las últimas décadas que ciertas emociones pueden estar asociadas a la génesis, mantenimiento y desarrollo de diversas patologías. Entre estas emociones destacan las que codificamos habitualmente como negativas, como pueden ser la ansiedad, la tristeza o la ira. Las respuestas emocionales negativas presentan reacciones fisiológicas que afectan a órganos y tejidos del organismo, como son los músculos, la sangre, las secreciones glandulares, etc. Por ello, no es de extrañar, que cada vez sea mayor el número de estudios que muestran la relación existente entre factores emocionales y patologías o trastornos (cardiovasculares, digestivos e incluso derivados de un funcionamiento deficitario del sistema inmune). La influencia de estas emociones “desatadas” se deja sentir tanto en el ámbito de la salud en general como en el más específico de la psicopatología (salud mental).
En 1977, con George Engel, psiquiatra norteamericano, nace una nueva forma de conceptualizar la realidad médica: el modelo biopsicosocial. Se propuso que el ser humano estaba compuesto intrínsecamente de factores biológicos, psicológicos y sociales. Todos estos factores juegan un papel importante en la salud del individuo. Este modelo nació en contraposición al modelo biomédico tradicional y reduccionista, que dominaba en la época, y que únicamente tenía en cuenta a los factores biológicos, abogando que la enfermedad podía ser explicada como una desviación de la función normal del organismo consecuencia de: un agente patógeno (virus, bacterias, etc.), un factor genético (alteraciones de los genes), una anormalidad del desarrollo (alteraciones celulares) o una lesión. Pero el ser humano se comporta de formas y estilos de vida que pueden beneficiar o deteriorar su salud, y en ello van a mediar factores psicológicos y sociales. Muchos de estos factores mediadores y moderadores del individuo, van a contribuir a la preservación de la salud o al deterioro de esta.
Vamos sabiendo hoy en día, que el proceso de enfermar, es más complejo de lo que se pensó en su día, existen muchos factores que harán que unos de nosotros enfermemos y otros no, ante una misma situación predisponente o estresante.
Para ir comprendiendo como nuestra psicología o nuestra mente (entendiendo como mente la parte funcional de nuestro cerebro) afecta a nuestra salud de una manera simplificada, podemos suponer que existen cuatro sistemas de procesamiento de la información externa, los cuales permanentemente interactúan entre sí en los seres humanos: mente, sistema nervioso, sistema endocrino y sistema inmune. Estos cuatro sistemas se comunican mutuamente y de manera permanente. Bajo condiciones normales estos cuatro sistemas interactúan en armonía resultando en un estado homeostático (estado de equilibrio). Este estado homeostático fomenta la salud y prepara al organismo para su constante lucha contra las enfermedades existentes, las agresiones externas o internas. El sistema nervioso, sistema endocrino y sistema inmune formarían parte de la biología del ser humano, es decir de los factores biológicos que pueden predisponer a la enfermedad o que nos pueden defender de ella. Pero median muchos otros factores, hereditarios, ambientales, rasgos de personalidad, emociones, estilos de vida, etc.
Una situación estresante (factor ambiental) que altere uno de estos sistemas del funcionamiento humano, afecta a los demás sistemas debido a las múltiples conexiones entre mente-cuerpo, es decir, entre la mente y los otros tres sistemas que formarían parte de nuestro cuerpo (sistema nervioso-hormonal o endocrino-inmune). Nuestra salud va a depender entre otras cosas, de la respuesta de todos estos sistemas relacionados entre sí, ante un agente estresante, un agente que hemos codificado como peligroso, interno o externo.
Nuestra forma de pensar, creencias y sentimientos, según apuntan estudios recientes, parece que están relacionados con la actividad bioquímica de las células nerviosas de nuestro cerebro, la cual se expresa también dentro de los sistemas endocrino e inmune, constituyendo un factor más a tener en cuenta, en el estado de salud actual del individuo. La evidencia científica de hoy en día parece que demuestra que al modificar nuestros pensamientos y sentimientos, estamos modificando también nuestra biología. En este sentido, es necesario indicar que el cerebro juega un papel fundamental en nuestro organismo en la defensa contra las enfermedades y el envejecimiento. Y no podemos dejar de atenderlo.
El cerebro es la parte esencial del Sistema Nervioso y como hemos dicho su funcionamiento representa lo que podríamos denominar mente. El ser humano está dominado por el Sistema Nervioso, y podríamos decir que parte de él, el Sistema Nervioso Central, dirige nuestro organismo, ya que está perfectamente integrado en el resto del cuerpo. Como hemos dicho, su funcionamiento, representa lo que podríamos denominar mente, y por lo tanto va a tener también un papel muy importante en nuestra salud.
¿Cómo no va a ser importante para nuestra salud global (física o mental) trabajar en nuestra mente, es decir, en el funcionamiento de nuestro cerebro?. ¿Cómo no va a ser importante una psicoterapia que nos ayude a mantener nuestra mente en el estado más óptimo posible según nuestras circunstancias? No olvidemos, para concluir, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define Salud como el “estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. No recibirá los mismos mensajes un cuerpo dirigido por un cerebro asustado por diversos miedos (racionales o irracionales), o un cerebro triste o uno rabioso. Según cómo regule nuestro cerebro las emociones, cuánto tiempo permanezca bajo determinados estados emocionales, emitirá unos neurotransmisores u otros, que llegarán a distintas partes de nuestro cuerpo, influyendo sobre él. ¿No merece la pena entonces trabajar sobre nuestras emociones?.

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