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Acerca de “La Revolución Delirante”

Hace unos días tuve la oportunidad de acudir a la charla de una colega, la doctora Laura Martín López-Andrade, en la que exponía las ideas acerca de un movimiento de profesionales de la Salud Mental llamado La Revolución Delirante, del que es pionera junto a algunos compañeros.

Este movimiento fue fundado en España en 2011, basado en un modelo asistencial comunitario influenciado por la acción reformista basagliana de Italia.

La Revolución Delirante busca dar continuidad a la Reforma Psiquiátrica Española que tuvo lugar en los años 80  y que se reflejó en la Ley General de Sanidad 4/1986, que supuso la transformación gradual de los manicomios en centros rehabilitadores y posterior cierre y la integración de los profesionales en los servicios de Salud Mental.

Para ello se plantean tres objetivos fundamentales: favorecer el debate y el cuestionamiento del modelo actual de Salud Mental; fomentar una formación de los profesionales basada en la psicopatología clásica, más humanista y que tenga en cuenta la subjetividad de cada persona y por último buscar el acercamiento de las personas con malestar psíquico a la comunidad para la interacción mutua y para combatir el estigma.

Este movimiento propone redefinir el concepto de enfermedad mental para promover que los pacientes puedan salir de un posicionamiento pasivo en el que no pueden hacer nada por cambiar su situación hacia otro en el que, de manera activa, ellos mismos creen una forma diferente y propia de estar en el mundo. La función de los profesionales de la salud mental consiste entonces en ponerse al servicio de los pacientes, preguntar “qué necesitas” o “de qué sufres” para llegar a conocer la individualidad de cada uno y contextualizar los síntomas que presentan en su historia vital, colaborando con ellos en descifrar cuál es el papel que juegan en su vida como expresión de conflictos internos.

La doctora Martín puso algunos ejemplos de pacientes que decían que a veces para ellos era “mucho mejor sentirse perseguido o vigilado que sentirse solo” o que “a veces es mejor sentirse Dios que saberse nadie”, reflejando por ejemplo que los delirios en estos casos, pueden tener una utilidad para la persona.

Proponen sustituir además el concepto de recuperación o rehabilitacion por el de “emancipación”: tanto de sus propios síntomas, como de los lazos de dependencia con su entorno, como de los profesionales de salud mental  poco a poco, a lo largo de este camino de autoconocimiento.

Considero que la mayoría de los profesionales de la salud mental ejercemos nuestra labor con el máximo respeto hacia las personas a las que atendemos, pero creo que todas estas ideas, nos invitan a nosotros como profesionales y a todos como sociedad, a realizar un ejercicio de reflexión y autocrítica acerca del estado de las cosas y de cómo podemos iniciar nuestras pequeñas revoluciones en el medio donde trabajamos o vivimos para promover la libertad y autonomía de los pacientes.

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